Historia de un calcetín

He  nacido  en  Pradoluengo, esa  tierra  habitada  de  seres tan extraños  que  parecen soñados y  de  las  gentes  que  los  sueñan. Sueños y música, los elementos  esenciales de  la  vida, del  tiempo imperecedero.

En Pradoluengo donde  habita  la  Reina de  las  Nieves. Es el  reino del  frio, pero  no  temas, también  es el  reino de las  ovejas, los  pastores y esquiladores, de  prodigiosos  artesanos  manufactureros y de  magníficos tejedores. Todo sucede como  en  un  prodigio, el rio oropesa suministra el agua para  lavar las  lanas y  la  fuerza motriz para  mover batanes. En estos, mediante el  paso por  la tierra de  greda, se desengrasan, paños, bayetas y  calcetines, se tinta  las  hilaturas y  se  tejen tramas  y urdimbres, después se  manufacturan  mantas, calcetines  y  boinas. No hay  milagro, sino  esfuerzo, sabiduría  y  pasión.

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